Automedicación

La automedicación se ha definido de forma clásica como “el consumo de medicamentos, hierbas y remedios caseros por propia iniciativa o por consejo de otra persona, sin consultar al médico”.

El paciente ha aprendido su decisión en un ámbito más o menos próximo: familia, amigos o vecinos, farmacéutico, o a través de la reutilización de la receta de un médico o la sugerencia de un anuncio publicitario.

Esto constituye un hecho cotidiano y habitual en la mayoría de los hogares y supone un acto sanitario que puede ocasionar perjuicios al enfermo.

 

Hay factores que favorecen ésta práctica:

-Escasez de tiempo para acudir a la consulta médica.

-Pérdida de la credibilidad sanitaria basada en el deterioro de la relación médico-paciente.

-Enfermedades banales poco valoradas por los pacientes e interpretados por éste como “automedicables” (resfríos, gripe, cefaleas, trastornos gastrointestinales).

-Contribución de los medios de comunicación y una interpretación equivocada por parte de los pacientes de la cultura sanitaria aportada.

-Propagandas escritas o en pantalla de medicamentos que muestran alivio inmediato de síntomas, y que en muchas ocasiones complican más la patología de base.

 

¿Cuáles son los medicamentos más utilizados para automedicarse?

-Antiflamatorios (ibuprofeno).

-Analgésicos (paracetamol).

-Antibióticos.

-Ansiolíticos (diazepam, lorazepam, etc)

-Antidiarreicos (loperamida)

-Mucolíticos para cualquier proceso de tos

 

Los peligros más frecuentes de la medicación se resumen en:

– Aparición de toxicidad en forma de efectos secundarios, reacciones adversas e intoxicación.

– Dependencia o adicción.

– Interacciones con otros medicamentos. La asociación de medicamentos puede ser peligrosa.

– Falta de efectividad por no estar indicados en esa enfermedad, dosis inadecuada o tiempo de administración incorrecto.

– Se puede enmascarar o alterar otra enfermedad dificultando el diagnóstico o facilitando un diagnóstico erróneo.

– Mayor riesgo de interacción con otras drogas y sobredosis que ya de por sí son más frecuentes en pacientes ancianos.

¡Cuidate y consulta al médico! 

 



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