Día Mundial del Párkinson

La OMS declaró como Día Mundial de la Enfermedad de Parkinson el 11 de abril, fecha de nacimiento del Dr. James Parkinson, quien padeció y describió sus síntomas en 1817. Después de 200 años del descubrimiento de este mal progresivo que responde a factores genéticos y ambientales, todavía queda mucho por descubrir. Uno de cada 10 casos se diagnostica en menores de 45 años.

La OMS calcula que para el año 2030 esta cifra será duplicada, lo que conlleva a un problema de salud público y se agrava porque el diagnóstico suele tardar entre uno y tres años como mínimo.

El Párkinson fue descrito por primera vez hace dos siglos por el doctor James Párkinson, de ahí su nombre. Y es una enfermedad que está caracteriza por temblores, rigidez y dificultad del movimiento.

Otros síntomas igual de severos son el déficit cognitivo, dermatitis, trastornos de la sudoración, pérdida de peso, fatiga e incluso depresión y/o apatía, que influyen en la calidad de vida y suelen ser infradiagnosticados.

El Párkinson, una afección de “boutique”

Aunque hay síntomas generales, cada persona presenta la enfermedad de manera muy particular, ya que no se pueden predecir las manifestaciones que tendrá ni cuándo, ya que mientras algunos pacientes terminan en sillas de ruedas, otros son capaces de participar en maratones.

¿Cómo enfrentar el diagnóstico?

El paciente afectado por Párkinson puede hacer muchas cosas para cambiar el curso de la enfermedad de Párkinson, y tiene al menos un buen motivo para ello: muchos neurólogos informan que el empeoramiento de los síntomas suele ser significativamente más lento en las personas que adoptan una postura positiva y preventiva en relación con la enfermedad.

Existen diversos métodos que pueden ayudar al paciente a mantener una visión optimista, para lo cual necesitaría contar con un médico en el que confíe para desarrollar su tratamiento.

Hacer ejercicio tiene muchas ventajas como natación, caminatas o yoga, actividades que contribuyen a reducir el estrés, evitando empeorar todos los síntomas de la enfermedad. Los especialistas también recomiendan que el paciente trate de educarse lo más posible sobre su padecimiento y no aislarse, ni esperar que los familiares o amigos lo llamen o visiten, sino que tiene que mantenerse socialmente activo

El Párkinson no es mortal

La mayoría de los médicos afirman que la enfermedad de Párkinson no es mortal. Se muere con la enfermedad de Párkinson, pero no debido a ella. Sin embargo, a medida que los síntomas empeoran, pueden provocar incidentes que resulten mortales. Por ejemplo, en los casos avanzados, la dificultad para tragar puede provocar que los pacientes aspiren alimentos y estos ingresen en los pulmones, lo que da lugar a neumonía u otras afecciones pulmonares. La pérdida del equilibrio puede causar caídas que provocan lesiones graves o la muerte. La gravedad de estos incidentes depende en gran medida de la edad de los pacientes, el estado de salud general y la etapa de la enfermedad.

“La enfermedad de Párkinson es degenerativa y es progresiva. La expectativa de vida promedio de una persona con Párkinson es muy similar al de las personas que no padecen la enfermedad. La condición empeora en un promedio de unos 15 años. Hay algunos pacientes que en los primeros 10 años están muy incapacitados, pero hay otros, que su progresión es lenta y puede llegar a vivir más de 20 años después del diagnóstico. El tratamiento y el ejercicio físico es muy importante debido a que mejoran la calidad de vida de los pacientes”



Ayudamedica
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